“BUENA CIENCIA ES LA MEJOR RESPUESTA”

24-07-2021 - Noticias

Ray Hilborn, profesor de la Universidad de Washington (EE.UU.), responde las falsedades del “documental” Seaspiracy sobre la pesca mundial. El experto señala que la pesca bien administrada es sostenible y de bajo impacto ambiental.

Por SNP, Perú.

Seaspiracy se ha convertido en uno de los “documentales” más vistos en Netflix. ¿A qué se debería su éxito si contiene muchas inexactitudes?

Está muy bien producido, muestra imágenes que son muy convincentes. Sin embargo, el público que lo ve, en general, no tiene forma de saber que la información “científica” que contiene es totalmente incorrecta. Queda claro que no es un documental, sino una película propagandística hecha por activistas veganos.

¿Cuáles son los principales cuestionamientos que se le hacen a Seaspiracy?

De hecho, existen problemas con la sobrepesca, la pesca ilegal y los abusos contra los

derechos humanos, pero no son problemas globales, sino locales. Seaspiracy afirma que no se está haciendo nada al respecto pero, por el contrario, se han logrado grandes avances en todas esas áreas. Seaspiracy sugiere que ninguna pesca es sostenible. Esto es totalmente incorrecto. La idea de que los peces en los oceános se están terminando es falsa. Seaspiracy alienta a las personas a volverse veganas como si eso tuviera un menor impacto  ambiental en el planeta y no requeriría matar animales para producir comida vegana. Ambos están equivocados. Si todos cambiaran del pescado a la dieta vegana, grandes extensiones de selva tropical se convertirían en producción de soja y muchos animales morirían.

El “documental” pone en duda la seriedad de las certificaciones pesqueras. ¿Por qué es importante que más pesquerías accedan a sellos de este tipo?

Los consumidores quieren saber que el pescado que compran se cosechó de forma sostenible. Por ejemplo, MSC, que está trabajando con el Perú la certificación de la anchoveta, proporciona la documentación más reconocida a nivel mundial de que se realiza pesca sostenible.

¿El consumidor debería dejar de confiar en los productos que contienen dichos sellos por lo que se señala en el “documental”?

No, los productos del mar que están certificados por MSC u otras organizaciones similares se encuentran entre las mejores opciones posibles para quienes se preocupan por la sostenibilidad y el impacto ambiental de la producción de alimentos.

Seaspiracy muestra imágenes de supuestos cultivos contaminados en el sector acuícola. ¿Cuál es la verdad?

Este es un precisamente un ejemplo de la falla del «documental»: encontrar un problema en un lugar (asumiendo que dicho problema sea real) y llegar a la conclusión de que esto ocurre en todo el mundo o en toda la industria, lo cual es falso.

También se señala que hemos vivido engañados sobre los beneficios nutricionales del pescado. ¿Esto es cierto? ¿Hay evidencia científica?

Ciertamente, las algas marinas, que muestra el “documental” como un reemplazo al pescado, tienen un alto valor nutricional, pero también lo tiene el pescado. Cualquier insinuación de que el pescado no es un alimento muy nutritivo es incorrecta y no tiene ningún sustento científico.

¿Cuál sería el impacto ambiental que acarrearía el hecho de dejar de pescar?

Los impactos globales de dejar de pescar serían muy malos para el medio ambiente. Esa es una pregunta que no se la hicieron los realizadores de Seaspiracy ni los “expertos” que aparecen en ella. La producción de alimentos en tierra, que es lo que sugieren que hagamos, representaría costos ambientales mayores, especialmente en la remoción de tierras para nuevas plantaciones. Esta actividad es mucho más destructiva para los ecosistemas que el ordenamiento de la pesca en los océanos. De hecho, la pesca es una de las formas de producción de alimentos más amigables con el medio ambiente, porque se puede realizar de manera sostenible en un espacio natural.

¿Cómo ha tomado la comunidad académica y científica la producción de Seaspiracy?

Ha habido un rechazo casi universal a Seaspiracy por parte de la comunidad académica y de las ONG vinculadas con los océanos. Una de las “expertas” que declara en el filme, Sylvia Earle, no tiene credenciales como una científica que entienda la pesca y es esencialmente una activista antipesca.

¿Cuál es la respuesta que debería tomar la industria pesquera formal y los países que viven de esta actividad para no perder la confianza de compradores ni consumidores?

Buena ciencia es realmente la mejor respuesta. La industria pesquera, las instituciones del sector pesquero y los académicos solo necesitan continuar difundiendo el mensaje de que las pesquerías bien administradas son sostenibles y producen alimentos a un costo ambiental muy bajo. Existen algunos hechos que son aceptados por la comunidad científica mundial, y uno de ellos es la existencia de un sistema pesquero sostenible que sigue produciendo alimentos de forma invariable para el futuro y que muchas pesquerías han sido ordenadas de manera sostenible por miles de años. La pesca es importante para la seguridad alimentaria y el empleo de la mayoría de poblaciones pobres en el mundo.

¿Cuáles son los verdaderos problemas de la pesca y que sí merecerían un espacio en Netflix?

La sobrepesca, la pesca ilegal y los abusos contra los derechos humanos son problemas reales en algunos lugares. Pero creo que tenemos dos desafíos importantes en la pesca mundial: la primera es llevar una buena gestión a los lugares en los que aún no existe. Esto significa desarrollar la capacidad científica y de gestión en esos países. El segundo desafío es continuar reduciendo el impacto ambiental de la pesca y la acuicultura.

¿Qué conclusión podríamos sacar de Seaspiracy?

Lamentablemente, el documental, no abordó la mayor preocupación que enfrentamos como la sobrepesca y la pesca ilegal. Eso debería ser suficiente para desacreditarlo por completo.